jueves, 16 de febrero de 2017

Ritual.

Arrancar y desagarrar.
Incienso, agua, metal.
Cerveza, colchón, borrar.
Correr, quizás llorar.

Resignar un amor, no intentarlo más. 
Se terminó, no se puede.
Cómo soñar y mirar atrás?

Voy a enterrarte profundo,
palada por palada.
Voy a enterrar tus labios en un ritual,
voy a sepultar al diablo en la tierra bien hondo.
Tan hondo que hasta el carnaval morirá.

Cada vez que resalten tus ojos negros
en la oscuridad de esta tierra dura
(cómo cuesta cavar!)
Les diré que no miren,
que ya no soy un alma pura. 

Cada vez que el viento me traiga tu voz
le diré que pase de largo.
Que no me importa, no escucho.
Que estoy dando pasos anchos.

Cuando no quede nada más que mi corazón roto 
habré entendido que cuando uno ama no alcanza,
siempre es poco.

Y en ese momento voy a putear y rabiar hasta el cielo.
Cómo se entierra un amor así?
Sin piedad, sin perdonar ningún recuerdo.
El tiempo habrá pasado,
Y amando sin poder estar habré quedado...


sábado, 11 de febrero de 2017

Puede ser, pero no.

La posibilidad, y no la imposibilidad lastima. 
La duda también,
por eso la certeza alivia. 
Cuando uno se va y cierra un puerta 
no siempre encuentra otras. 
Podría estar frente a una pared!
Es tan extraño querer a otra persona...
Después de tantos kilómetros llegó una calma singular,
mezcla de nostalgia, con dolor, con extrañar. 
El verbo que canta en condicional 
trae una bella copla..
y de nuevo la posibilidad.
La incertidumbre de que podría ser,
pero al mismo tiempo no. 
En un segundo todo se vuelve a romper.
De tanto arreglar y recalentar,
volver, pisar, besar
a uno le queda el alma sin poder respirar.
Un hueco profundo,
lleno de agua donde nadar.
Hay que sumergirse hondo 
para no tener que explotar.

Un cielo negro estrellado recuerda...
los viajes, las lluvias, los besos,
dormirse, el sexo, la montaña,
los excesos, la decepción,
la búsqueda, el deseo. 

No hay mal que dure cien años,
pero al cuerpo le arde lo quemado.