viernes, 4 de agosto de 2017

Vos creés en la magia ?

En cada último aliento. Cuando se vuelve. 
En cada despertar. Por abandonar.
Vuelve la novela, un albor, un nuevo dolor.
Sopla un viento enardecido.. 
Fuego incandescente, corazón ígneo. 
Frágil revolución, espiral de explosión.
Un amor anónimo, avergonzado.
Expresión sin lectura, 
lectura sin comprensión.
Cuando vuelvas la vista...
Ojalá volvieras la vista !
Tantas pero tantas. Lágrimas.
Error. Fundición. Expresión.
Un Sísifo que se cansa de su piedra.
Parece eterno el malestar...

Vos crees en la magia?
Yo creo... Yo no sé.
Me siento a esperar. El chispazo.
La otra oportunidad. 
Sacarme el puñal. No me importa 
si mi corazón se quiere delatar.
Que hable. Que llore y se ría.
¿Qué me importa si se puede enterar?
Además... Yo sé que no busca, ni buscará.
No lee, ni leerá.
No piensa, ni pensará.
Es sólo mi garganta que se cierra.
Son mis alas que están pesadas,
quieren despegar, borrar. 

Es la esperanza tan irritante...
Es niebla turbulenta, espejismo sin cura.
Paisaje sin final.
Mentira tras mentira.
Torres de arena y sal. 
Montaña sin penumbra.
Y en ese sol pleno que quema,
mi estómago arde ante la duda.
Hierve de sospechar, 
duele de amargura. 

¿Cuántas veces me habrá mentido?
¿Cuántas veces se habrá reído?
¿Cuántas cervezas de felicidad infinita, 
malta aciaga y propia, habrá bebido?
Lo parece todo (la cantidad).
En mí el tiempo pasa,
y cuánto más haya, más me va a pesar.
Son bombas de estruendo.
Recuerdos con estragos.
Dos ojos que parecen (y no son) dulces.
Eran fijos, honestos (y no lo son).

Esto que escribo es tan secreto,
que me avergüenzo de leerlo.
Pero nadie se va a enterar.
Sólo somos el mundo y yo
queriendo enterrar al carnaval.
Pozo hondo y nunca más.
Si me preguntás si creo...
Si creo...
No lo quiero ni pensar.