domingo, 3 de mayo de 2020

"Son experiencias", -dijo papá.

Una más y ya van...
Perdí tanto la cuenta. Ya ni sé contar.
¿Cuento en cantidades o balazos?
¿Cuento en satisfacciones o calambres?
Algunas se parecen, otras (como ésta) no.
Intento comparar, volver sobre mis pasos
para ver si mirando hacia atrás 
me ayuda a entender.
Para ver si sirve lo conocido.
Y no... pregunto al aire pero nada.
Incertidumbre. Todo hay que recorrer.

Reviso. Rescato. Retrocedo.
Repito. Re-narro. Recuerdo.
Resbalo. Reparo. Reprogramo.
Y me vuelvo a romper.

De todos los licores baratos,
el peor es el sorpresa.
El trago inesperado, el que no se ha pedido.
El jamás deseado.
Ese que embriaga con dolor y asco.
El que hace vomitar un pulmón
y te deja sin respirar, sin aire.
Con un ala (remendada) rota.
Sin quererlo, uno termina caído en combate.

Al principio...
La furia se siente como una explosión,
lava viscosa que devora a su paso
convierte lo ameno y verde en destrucción.
Quema, muerde y no suelta.
Ulcera y se expande. 
Profundiza y revienta.
Parece que no se va pero es pasajera.
No deja entrever lo que sigue detrás. 

Luego, las lágrimas son tan abrasadoras.
Entibian la cara, no se hacen rogar.
Suelen ser consuelo.
Hay quien las sabe apreciar.
Y yo no me resisto.
Cumplo todos mis verbos R,
Luego caen y yo las vuelvo a secar.
Pienso, "qué increíble... 
qué hay de natural en todo esto?".
Se parece mucho a un ciclo vital.
Pero los momentos se sufren diferente,
cada vez es una vuelta a empezar.
Diferente... (¡Es que una misma ya es diferente!).
Aunque me cansa tanto el resetear.

[Sale el sol y pienso en la noche. La prefiero.
Se siente más verdad, hace llorar.
Me intrigan sus matices.
Busco la luna cuando puedo].

Por unos minutos imagino paz.
Que todo es magia,
(siempre tuve mucha imaginación).
Invento frases, besos, marcas
que no son ni serán
porque toda la expectativa,
la armonía y alegría que se puedan prever
no existen. 
Te rompen la espalda, te cortan la cara
porque justo cortan la realidad.
Después de esta letal esperanza,
luz para polillas,
hay que dormir, viene la oscuridad.

Y yo me enfrío y me envuelvo.
Necesito hibernar.
Desconozco, dudo tanto...
¿Cuánta elasticidad puede tener un corazón?
¿Cuánta capacidad hay de resistir piedrazos?
Razono: son siempre diablos de amor,
que cambian de nombre y de aspecto.
Cuerpos variopintos, ojos despiertos.
Besan distinto, me abren distinto.
Me aman y me quiebran.
No entienden...
Yo quiero amar perfecto.
Para adentro, a mi manera.
Sin confianza porque cuesta tirarme al mar,
(conservo algunos reflejos).

Y justo cuando abro la puerta,
cuando siento la tibieza del verano
que tanto conozco y siempre ansío
abro también los ojos y veo un harpío.
Se cae su sombra de dulce palomo 
y se manifiesta un extraño.
Ánima de persona con más años.
Dejo de hombre bueno, un narcocristiano.
Ahí quiero volver para atrás.
Y caigo en la cuenta, vencida, burlada 
que mi pretendida protección
no era nada. 
Grasa sin densidad, sorna, sólo agua.

Ya casi reinicia el ciclo.
Falta un paso más.
Los momentos más tranquilos,
la fantasía de prosperidad.
La promesa de una vida mejor,
la sutura al desgarro,
la apertura de nuevo.
Sexo libertario.
Yo me quiero quedar ahí porque es más fácil.
Tanta imaginación casi siempre me hace gozar.
No hay mentiras, porque no hay verdad.
Nadie pregunta.
Sólo se mira caliente, se toca sin tocar. 
No me importa. 
Yo me exhibo.
No quiero temer, no me quiero guardar.
Es más fácil y ya da lo mismo.
Voy a cumplir años y siempre voy a querer coger.
Será ella o será él. 
Mi cuerpo responde, tiembla de presentir
que pronto vuelve a florecer.

En este punto álgido termina.
Dialéctica de mierda, no me arrebates.
No quiero volver a la furia.
Pero todavía no lo puedo evitar...
Aunque quiera (con muchas fuerzas)
a esta esperanza mortífera,
yuyo de ruta, cardo berreta,
aún no la puedo arrancar.
Pero te juro, 
(y sé que me va a costar veinte kilos)
que te voy a odiar tanto, pero tanto,
que un día te voy a sepultar.

[Quiero que llegue ese día]. 

No quiero escuchar mi parte humana,
quiero coserle la boca,
mudarla de calle, de casa,
que se pierda, que no me joda.
¿Cómo puede tener tantas ganas de perdonar,
de comprender, abrazar?
¿Qué es esta fe en Cristo y su puta trinidad?
Yo soy atea, con orgullo.
Ahora (y antes) me resisto a confiar.
No quiero que persista esta contradicción,
que sobreviva una miserable chispa 
que pueda revivir un muerto velado
que no se entierra todavía
porque no se encuentra un buen cajón.
No le creo ni a mi propia sombra.
Ya me lo hizo.
Cuando menos lo espero,
me devuelve, sin permiso, la ilusión.
















miércoles, 6 de diciembre de 2017


Los ojos morochos más lindos que vi
Se hace de día, 
el sol lo encandila, los vientos descansa y el chino se amansa. 


Entraba la brisa fresca de la noche 
por esa ventana de campo porteño.
Como si fuese de siempre,
dormimos abrazados y enroscados..
Cansados de hacer el amor,
tapados con el silencio de la madrugada.
El pelo revuelto de tanto tirar
pero también de acariciar.
El vecino que se levantaba a trabajar..
Me besaste, me lamiste, 
me robaste el cuerpo.
Lo vi libre y no me enamoré,
pero me acarició el pelo dulcemente. 
Desprolijo pero no sucio, me dijo.
Yo me sorprendí de tanto fuego...
y creo que el también.
Las frutas de desayuno, el baño tibio,
la cena en la cama...

Pero el olor a campo y a sexo,
el viento fresco, la ventana abierta.
Una paz inmensa..
Los hechizos se rompen por la mañana.

El carnaval reúne y desune.
Se que entre colores y sonidos,
entre fiestas y amigos,
en ese Buenos Aires perdido,
nos vamos a volver a encontrar.. 

jueves, 16 de noviembre de 2017




La vida es una herida absurda
Y es todo, todo tan fugaz
Que es una curda, nada mas
Mi confesión..

Y háblame simplemente
De aquel amor ausente
Tras un retazo del olvido
Ya sé que me hace daño
Yo sé que te lastimó
Llorando mi sermón de vino
Pero es el viejo amor
Que tiembla, bandoneón
Y busca en el licor que aturda

La curda que al final termine la función
Corriéndole un telón al corazón

viernes, 4 de agosto de 2017

Vos creés en la magia ?

En cada último aliento. Cuando se vuelve. 
En cada despertar. Por abandonar.
Vuelve la novela, un albor, un nuevo dolor.
Sopla un viento enardecido.. 
Fuego incandescente, corazón ígneo. 
Frágil revolución, espiral de explosión.
Un amor anónimo, avergonzado.
Expresión sin lectura, 
lectura sin comprensión.
Cuando vuelvas la vista...
Ojalá volvieras la vista !
Tantas pero tantas. Lágrimas.
Error. Fundición. Expresión.
Un Sísifo que se cansa de su piedra.
Parece eterno el malestar...

Vos crees en la magia?
Yo creo... Yo no sé.
Me siento a esperar. El chispazo.
La otra oportunidad. 
Sacarme el puñal. No me importa 
si mi corazón se quiere delatar.
Que hable. Que llore y se ría.
¿Qué me importa si se puede enterar?
Además... Yo sé que no busca, ni buscará.
No lee, ni leerá.
No piensa, ni pensará.
Es sólo mi garganta que se cierra.
Son mis alas que están pesadas,
quieren despegar, borrar. 

Es la esperanza tan irritante...
Es niebla turbulenta, espejismo sin cura.
Paisaje sin final.
Mentira tras mentira.
Torres de arena y sal. 
Montaña sin penumbra.
Y en ese sol pleno que quema,
mi estómago arde ante la duda.
Hierve de sospechar, 
duele de amargura. 

¿Cuántas veces me habrá mentido?
¿Cuántas veces se habrá reído?
¿Cuántas cervezas de felicidad infinita, 
malta aciaga y propia, habrá bebido?
Lo parece todo (la cantidad).
En mí el tiempo pasa,
y cuánto más haya, más me va a pesar.
Son bombas de estruendo.
Recuerdos con estragos.
Dos ojos que parecen (y no son) dulces.
Eran fijos, honestos (y no lo son).

Esto que escribo es tan secreto,
que me avergüenzo de leerlo.
Pero nadie se va a enterar.
Sólo somos el mundo y yo
queriendo enterrar al carnaval.
Pozo hondo y nunca más.
Si me preguntás si creo...
Si creo...
No lo quiero ni pensar.



jueves, 6 de julio de 2017

Sí. Te extraño. Pero no siempre.
Me di cuenta que el olvido se comenzó a esparcir.
Que ya llegaron algunas noches que me sorprendieron sin vos, sin tu recuerdo, sin tu voz.
Algunos días en los que ya no me aferro a tu muñeca, en los que ya no agarro tan fuerte tu mano.
Días en los que no me produce dolor ni bronca recordarte...
Está comenzando a producirme nada..

Síntomas de olvidar, de perdonar y liberar.
Cuando algunas fotos ya empiezan a dejar de ser tan brillantes, tan vívidas y se comienzan a teñir de gris, de normalidad. 
Otras noches no: se vuelve tierno el recuerdo, y la pena de lo-que-no-pudo-ser ocupa lugar en el pecho.

Pero los síntomas ya empezaron.
Como dejar una flor al sol que se marchita y enveceje.
Es increible como cosas tan bellas como las flores y el amor pueden morir de la misma forma.. 

viernes, 23 de junio de 2017

dulce rica bomba

Se terminó, adiós.
No lo podía entender, sabés?
No me había dado cuenta.
No lo quise ver.

En el fondo tenía esperanza.
De que la magia volviera a suceder.
De que todo recomenzara,
con solo tu boca ver.
Que la casualidad buscada
alineara los planetas una vez más,
verte, reírnos, tocarnos.
Que no quisiéramos explicar.
Pero que no sea un recuerdo!
que sí sea un loco andar.

Y cuando llegué, 
llegó conmigo la realidad.
Tu realidad, tu indiferencia.
Una gran pared de concreto,
un puto vistazo por celular.
El viaje más masoquista 
que alguna vez pude imaginar.
Cada puta esquina, cada puto lugar.
Cada barrio, colectivo,
bar, montaña, amigo.
Todo volvía a brillar.
Pero de brillo ficticio, 
en lugar de alumbrar sólo podía quemar.

Quizás me hiciste un gran regalo.
Me enseñaste que nada es estanco.
Que sólo queda seguir,
que "lo mejor está por venir".
Y a lo mejor yo me tenía que ir. 
Pero es difícil entender cuando se quiere,
cuando se extraña, cuando se siente.
Tal vez en cinco años o en mil,
pueda entender que fui muy forra,
y que me lo merezco, 
porque yo te dejé ir.

Creo que no sabía bien qué quería.
Ni cómo lo quería.
Ni con quien.
Perdoname, es que cada uno es un mundo
muy difícil de entender.
Y en ese mundo hay muchas bombas, 
muchos cambios, 
muchas y molestas cosas.

...

Tenés los ojos más honestos que haya visto,
aunque me hayas mentido,
y me hayas exigido.
La boca más dulce y carnosa,
aunque haya besado a otras.
El abrazo más suelto y cálido,
de buen amigo,
de ser amado.

Voy a extrañar tu risa,
tu capricho, tu cama,
tu calidez, tu protección
que mucha veces rechacé 
por creer innecesaria
(no lo era).

Quizás me hayas dado la lección
más grande de mi pasado.
O tal vez te haya gustado saber
que así te pudiste haber cobrado
mis desventuras y malos ratos.
Y quizás entre risas contaste este plato,
entre amigos, comiendo un gran asado.
La tonta que te buscó,
que te vio en todos lados.
Una gran anécdota de que,
por un buen rato,
me hiciste tragar otra bomba 
de veneno azucarado.

Y contado el cuento, 
colorín colorado.
Terminó el asado y luego el faso.
Las risas siguieron sonando.
Y la excusa de que "todavía duele"
haya sido un engaño.
Para reírte de mi.
Para quedar bien parado.

Y si es así, esperá tu parte.
Porque todo vuelve, 
y yo pagué.
Pero te va a quedar algo de deber.
Y si mentiste y de mi te reíste,
la bomba de veneno, 
más dulce que antes,
te va a volver. 



domingo, 11 de junio de 2017

Extraño.

Solamente que extraño quererte.
El abrazo cálido y conocido.
Seguro.
Cotidiano.
Nunca aburrido.

El apego. La amistad.
Alegrarse. Comer y reventar.
Películas. No discutir.
Bañarse. Fumar. Hablar.
Coger y nada más.


Presentar. Sentir.
En algún momento sospechar. 
Callar, aunque dudar.
Bailar. Beber y reventar.
Coger y dormir.

Buscar. Llamar.
Costumbre. Mercado.
Desayunar. Discutir.
Viajar. Tener frío.
Coger y morir.

Discutir primero.
Discutir después.
Viajar más, amar menos.
Falta de dinero.
Rompimiento de encanto.
Dolor. Defectos.
Rechazo. Malestar.
Coger enojados.

Discutir como vivir.
Pelear para hablar.
Distancia. Desapego.
Llorar. Estallido.
Arrepentimiento. Tristeza.
Dejar de ser amigos.
(Coger con amigos).

¿Cómo sucede que después de tanto amor todo se vuelva desconocido?
¿Cómo pasar de ser amante a extraño?
Sólo saber que extraño amarte.