martes, 23 de agosto de 2011

Angel guardián

He recibido noticias,
un telegrama de aparicia.
Tu imagen plasmada en algo negativo.
La noticia de que estás algo perdido.

No supe qué hacer,
no se hacerlo.
Un dolor agudo volvió a mi pecho,
como cuando a veces me siento sola mirando al techo,
fijo, bien fijo,
y te he dicho,
muy fijo,
que esto es lo que elijo.

Aún asi,
por ti me crespo,
me estristezco,
extraño tus sonetos.

No quiero molestar,
no quiero aparecer,
no quiero ni para vos, ser.
Quisiera dejar todo pasar,
que todo se vaya y no vuelva más.
Pero tu noticia,
volvió a perturbar mi estado de nada,
ese momento en que se queda quieta el alma, 
y sin decir nada,
sigue adelante,
aunque caliente el corazón arde.

Mi mensaje es claro:
aunque me odies,
aunque me niegues,
te resientas al sentir mi nombre,
debes saber que nada cambió,
que sigo siendo yo.

Que solo necesité alejarme,
irme para dejarte,
dejarte ser,
sin que yo perturbe tu ser.
Aunque me fui cansada también.
De ser para vos quien no debía ser.

Pero no importa,
porque desde mi,
al pensar en ti,
solo siento amor.

Sin saber siquiera qué hacés,
deseo que estés bien.
Que tu cama sea plácida,
que encuentres una compañía cálida,
que tus manos se aferren a una persona sana.

Que trasciendas tu limitación,
que tengas la fuerza de un camión,
que seas como sos,
nunca imitación.

Se que nunca sabrás de esto,
pero desde mi centro,
existe un solo pensamiento:
que un dia te vuelva amar,
que todo pueda sanar.
Que podamos volar sin sentir un espinazo en la espalda.
Que tengamos nuestra casa.
Y nuestras cosas,
y un gran ramo de rosas.

Quizá no lo creas,
pero no encuentro la manera de decirte como soy.
Crees saber una parte de mi interior,
aunque sólo te fíes de tu imaginación.

Mis días son simples, iguales, algunos tristes.
Me preparo para algo bueno,
y ojalá estés alli dentro,
con tu sonrisa,
con tus escandalosas caricias.

Ojalá puedas sanar todo tu ser,
nacer, vivir, morir y renacer.
En más de lo que sos,
aunque me odies, 
aunque te irrite conjugar me nombre,
espero que puedas trascender tu dolor.

Y aunque no lo sepas,
ni quieras saberlo,
siempre estaré pensando en tu bienestar.
En tu simple felicidad,
cuidándote con mi pensamiento,
para que puedas volar, libre, alto,
sin firmamento.

Para que toda tu fragilidad,
ya no sea pesar,
sino una gotita de felicidad.
Para que toda tu bronca,
sea un rio de positividad,
con el cual logres atraer la inconmensurabilidad,
de este espacio,
aqui y allá.

Y cuando llegues a ese punto,
vuélveme a llamar.
Para decirme adiós, al menos,
para saber que lograste tu misión.

Me pondré contenta,
y si es conmigo mejor.
Pero no pienso en eso,
hay un proceso que lleva mucho labor.

Te estoy cuidando,
desde mi poco y nada,
aunque nunca lo sepas,
ni lo busques, ni lo leas,
te deseo una montaña alta,
de logros y de sanaciones.
Una vida cándida.












2 comentarios:

  1. Nay... sin palabras, me encanto, me hiciste caer unas lagrimas, sos una excelente escritora, te felicito y te admiro con cada poema q escribes

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