lunes, 29 de mayo de 2017

solamente

Solamente había que llegar al fin.
Había que terminar.
Y de verdad, sin lugar a dudas,
sin piedad.

Una explosión de magia que se puede repetir
un amor intenso y duro
de los que te hacen gemir.
Placer, amor, desazón.
Todo junto. Todo en vos.

Y de pronto, sin esperarla
llegó la extinción.
Y el fuerte destello oscureció.
Se volvió piedra, dureza en el seno.
Agudeza en el vientre.
En los pies un plomón.

Un cuerpo sin extremidades,
sexo con prisa ritual,
orgasmo sin sonoridades.
Caricia tan conocida...
Los besos se volvieron vulgares.

Se hace pequeño el fuego en brasa.
Quema pero no arde,
marca pero no arrasa.
Charlar de incomprensión,
de extrañar la montaña en la terraza.

Es un adiós de verdad,
un camino que se tuerce
que no se quiere enderezar.
Mejor perderse en la maleza
arañarse hasta sangrar.

Alquilar el alma en partes,
romper el cuerpo en sexo brutal,
dormirse sin abrigo y sola despertar.
Sin arrepentirse ni volver a llorar.
Las estrellas explotan por dentro,
pero no solamente en una oportunidad.

Lo que no mata deja una herida,
que nunca va a dejar de sangrar.
Puñalada dulce de celos y disfrutar.
Lamida con veneno,
placer de llorar y gozar.
No se olvida nunca,
sólo se aprende a intentar.


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