Mi cabeza se abre, me duele un poco.
Se abren mis ideas, se desprenden mis miedos.
Me duele cada vez más, camino sin un fondo.
Es que este cambiar tan fuerte no se si puedo afrontarlo.
No se si es correcto (¿qué es lo correcto?).
Siento una duda sembrada en el pecho,
¿todo esto puede ser cierto?
Miro el recorte del paisaje,
un cielo abierto, sin fin, tan volátil.
La montaña irrumpe, hiela el aire,
deslumbran sus colores, sus dibujos,
infinitas pinceladas, una tarde se vuelve arte.
A lo lejos lo veo llegar, me estremezco,
me retuerzo y vuelvo;
me muevo, bailo y siento
que es raro esto de cambiar el pellejo.
Que uno siempre creyó, amó, dijo y recordó.
Pero todo puede cambiar,
todo puede pasar y con tanto temor no se sabe.
Si la cabeza rota queda así por bailar,
o por abrirla una vez más.
Me rompí el cráneo, y es extraño,
pero todo lo que allí estaba empieza a brotar.
Se desarma mi pasado, y todo lo que era ASÍ.
Sólo los huesos quedan subcutáneos.
Quisiera cambiar el perder por transformar,
aún me cuesta creer,
aún no puedo aprobar,
que mi vida cambie de rumbo,
y la que siempre fui ya no pueda regresar.