miércoles, 6 de diciembre de 2017


Los ojos morochos más lindos que vi
Se hace de día, 
el sol lo encandila, los vientos descansa y el chino se amansa. 


Entraba la brisa fresca de la noche 
por esa ventana de campo porteño.
Como si fuese de siempre,
dormimos abrazados y enroscados..
Cansados de hacer el amor,
tapados con el silencio de la madrugada.
El pelo revuelto de tanto tirar
pero también de acariciar.
El vecino que se levantaba a trabajar..
Me besaste, me lamiste, 
me robaste el cuerpo.
Lo vi libre y no me enamoré,
pero me acarició el pelo dulcemente. 
Desprolijo pero no sucio, me dijo.
Yo me sorprendí de tanto fuego...
y creo que el también.
Las frutas de desayuno, el baño tibio,
la cena en la cama...

Pero el olor a campo y a sexo,
el viento fresco, la ventana abierta.
Una paz inmensa..
Los hechizos se rompen por la mañana.

El carnaval reúne y desune.
Se que entre colores y sonidos,
entre fiestas y amigos,
en ese Buenos Aires perdido,
nos vamos a volver a encontrar.. 

jueves, 16 de noviembre de 2017




La vida es una herida absurda
Y es todo, todo tan fugaz
Que es una curda, nada mas
Mi confesión..

Y háblame simplemente
De aquel amor ausente
Tras un retazo del olvido
Ya sé que me hace daño
Yo sé que te lastimó
Llorando mi sermón de vino
Pero es el viejo amor
Que tiembla, bandoneón
Y busca en el licor que aturda

La curda que al final termine la función
Corriéndole un telón al corazón

viernes, 4 de agosto de 2017

Vos creés en la magia ?

En cada último aliento. Cuando se vuelve. 
En cada despertar. Por abandonar.
Vuelve la novela, un albor, un nuevo dolor.
Sopla un viento enardecido.. 
Fuego incandescente, corazón ígneo. 
Frágil revolución, espiral de explosión.
Un amor anónimo, avergonzado.
Expresión sin lectura, 
lectura sin comprensión.
Cuando vuelvas la vista...
Ojalá volvieras la vista !
Tantas pero tantas. Lágrimas.
Error. Fundición. Expresión.
Un Sísifo que se cansa de su piedra.
Parece eterno el malestar...

Vos crees en la magia?
Yo creo... Yo no sé.
Me siento a esperar. El chispazo.
La otra oportunidad. 
Sacarme el puñal. No me importa 
si mi corazón se quiere delatar.
Que hable. Que llore y se ría.
¿Qué me importa si se puede enterar?
Además... Yo sé que no busca, ni buscará.
No lee, ni leerá.
No piensa, ni pensará.
Es sólo mi garganta que se cierra.
Son mis alas que están pesadas,
quieren despegar, borrar. 

Es la esperanza tan irritante...
Es niebla turbulenta, espejismo sin cura.
Paisaje sin final.
Mentira tras mentira.
Torres de arena y sal. 
Montaña sin penumbra.
Y en ese sol pleno que quema,
mi estómago arde ante la duda.
Hierve de sospechar, 
duele de amargura. 

¿Cuántas veces me habrá mentido?
¿Cuántas veces se habrá reído?
¿Cuántas cervezas de felicidad infinita, 
malta aciaga y propia, habrá bebido?
Lo parece todo (la cantidad).
En mí el tiempo pasa,
y cuánto más haya, más me va a pesar.
Son bombas de estruendo.
Recuerdos con estragos.
Dos ojos que parecen (y no son) dulces.
Eran fijos, honestos (y no lo son).

Esto que escribo es tan secreto,
que me avergüenzo de leerlo.
Pero nadie se va a enterar.
Sólo somos el mundo y yo
queriendo enterrar al carnaval.
Pozo hondo y nunca más.
Si me preguntás si creo...
Si creo...
No lo quiero ni pensar.



jueves, 6 de julio de 2017

Sí. Te extraño. Pero no siempre.
Me di cuenta que el olvido se comenzó a esparcir.
Que ya llegaron algunas noches que me sorprendieron sin vos, sin tu recuerdo, sin tu voz.
Algunos días en los que ya no me aferro a tu muñeca, en los que ya no agarro tan fuerte tu mano.
Días en los que no me produce dolor ni bronca recordarte...
Está comenzando a producirme nada..

Síntomas de olvidar, de perdonar y liberar.
Cuando algunas fotos ya empiezan a dejar de ser tan brillantes, tan vívidas y se comienzan a teñir de gris, de normalidad. 
Otras noches no: se vuelve tierno el recuerdo, y la pena de lo-que-no-pudo-ser ocupa lugar en el pecho.

Pero los síntomas ya empezaron.
Como dejar una flor al sol que se marchita y enveceje.
Es increible como cosas tan bellas como las flores y el amor pueden morir de la misma forma.. 

viernes, 23 de junio de 2017

dulce rica bomba

Se terminó, adiós.
No lo podía entender, sabés?
No me había dado cuenta.
No lo quise ver.

En el fondo tenía esperanza.
De que la magia volviera a suceder.
De que todo recomenzara,
con solo tu boca ver.
Que la casualidad buscada
alineara los planetas una vez más,
verte, reírnos, tocarnos.
Que no quisiéramos explicar.
Pero que no sea un recuerdo!
que sí sea un loco andar.

Y cuando llegué, 
llegó conmigo la realidad.
Tu realidad, tu indiferencia.
Una gran pared de concreto,
un puto vistazo por celular.
El viaje más masoquista 
que alguna vez pude imaginar.
Cada puta esquina, cada puto lugar.
Cada barrio, colectivo,
bar, montaña, amigo.
Todo volvía a brillar.
Pero de brillo ficticio, 
en lugar de alumbrar sólo podía quemar.

Quizás me hiciste un gran regalo.
Me enseñaste que nada es estanco.
Que sólo queda seguir,
que "lo mejor está por venir".
Y a lo mejor yo me tenía que ir. 
Pero es difícil entender cuando se quiere,
cuando se extraña, cuando se siente.
Tal vez en cinco años o en mil,
pueda entender que fui muy forra,
y que me lo merezco, 
porque yo te dejé ir.

Creo que no sabía bien qué quería.
Ni cómo lo quería.
Ni con quien.
Perdoname, es que cada uno es un mundo
muy difícil de entender.
Y en ese mundo hay muchas bombas, 
muchos cambios, 
muchas y molestas cosas.

...

Tenés los ojos más honestos que haya visto,
aunque me hayas mentido,
y me hayas exigido.
La boca más dulce y carnosa,
aunque haya besado a otras.
El abrazo más suelto y cálido,
de buen amigo,
de ser amado.

Voy a extrañar tu risa,
tu capricho, tu cama,
tu calidez, tu protección
que mucha veces rechacé 
por creer innecesaria
(no lo era).

Quizás me hayas dado la lección
más grande de mi pasado.
O tal vez te haya gustado saber
que así te pudiste haber cobrado
mis desventuras y malos ratos.
Y quizás entre risas contaste este plato,
entre amigos, comiendo un gran asado.
La tonta que te buscó,
que te vio en todos lados.
Una gran anécdota de que,
por un buen rato,
me hiciste tragar otra bomba 
de veneno azucarado.

Y contado el cuento, 
colorín colorado.
Terminó el asado y luego el faso.
Las risas siguieron sonando.
Y la excusa de que "todavía duele"
haya sido un engaño.
Para reírte de mi.
Para quedar bien parado.

Y si es así, esperá tu parte.
Porque todo vuelve, 
y yo pagué.
Pero te va a quedar algo de deber.
Y si mentiste y de mi te reíste,
la bomba de veneno, 
más dulce que antes,
te va a volver. 



domingo, 11 de junio de 2017

Extraño.

Solamente que extraño quererte.
El abrazo cálido y conocido.
Seguro.
Cotidiano.
Nunca aburrido.

El apego. La amistad.
Alegrarse. Comer y reventar.
Películas. No discutir.
Bañarse. Fumar. Hablar.
Coger y nada más.


Presentar. Sentir.
En algún momento sospechar. 
Callar, aunque dudar.
Bailar. Beber y reventar.
Coger y dormir.

Buscar. Llamar.
Costumbre. Mercado.
Desayunar. Discutir.
Viajar. Tener frío.
Coger y morir.

Discutir primero.
Discutir después.
Viajar más, amar menos.
Falta de dinero.
Rompimiento de encanto.
Dolor. Defectos.
Rechazo. Malestar.
Coger enojados.

Discutir como vivir.
Pelear para hablar.
Distancia. Desapego.
Llorar. Estallido.
Arrepentimiento. Tristeza.
Dejar de ser amigos.
(Coger con amigos).

¿Cómo sucede que después de tanto amor todo se vuelva desconocido?
¿Cómo pasar de ser amante a extraño?
Sólo saber que extraño amarte. 


lunes, 29 de mayo de 2017

solamente

Solamente había que llegar al fin.
Había que terminar.
Y de verdad, sin lugar a dudas,
sin piedad.

Una explosión de magia que se puede repetir
un amor intenso y duro
de los que te hacen gemir.
Placer, amor, desazón.
Todo junto. Todo en vos.

Y de pronto, sin esperarla
llegó la extinción.
Y el fuerte destello oscureció.
Se volvió piedra, dureza en el seno.
Agudeza en el vientre.
En los pies un plomón.

Un cuerpo sin extremidades,
sexo con prisa ritual,
orgasmo sin sonoridades.
Caricia tan conocida...
Los besos se volvieron vulgares.

Se hace pequeño el fuego en brasa.
Quema pero no arde,
marca pero no arrasa.
Charlar de incomprensión,
de extrañar la montaña en la terraza.

Es un adiós de verdad,
un camino que se tuerce
que no se quiere enderezar.
Mejor perderse en la maleza
arañarse hasta sangrar.

Alquilar el alma en partes,
romper el cuerpo en sexo brutal,
dormirse sin abrigo y sola despertar.
Sin arrepentirse ni volver a llorar.
Las estrellas explotan por dentro,
pero no solamente en una oportunidad.

Lo que no mata deja una herida,
que nunca va a dejar de sangrar.
Puñalada dulce de celos y disfrutar.
Lamida con veneno,
placer de llorar y gozar.
No se olvida nunca,
sólo se aprende a intentar.