Solamente había que llegar al fin.
Había que terminar.
Y de verdad, sin lugar a dudas,
sin piedad.
Una explosión de magia que se puede repetir
un amor intenso y duro
de los que te hacen gemir.
Placer, amor, desazón.
Todo junto. Todo en vos.
Y de pronto, sin esperarla
llegó la extinción.
Y el fuerte destello oscureció.
Se volvió piedra, dureza en el seno.
Agudeza en el vientre.
En los pies un plomón.
Un cuerpo sin extremidades,
sexo con prisa ritual,
orgasmo sin sonoridades.
Caricia tan conocida...
Los besos se volvieron vulgares.
Se hace pequeño el fuego en brasa.
Quema pero no arde,
marca pero no arrasa.
Charlar de incomprensión,
de extrañar la montaña en la terraza.
Es un adiós de verdad,
un camino que se tuerce
que no se quiere enderezar.
Mejor perderse en la maleza
arañarse hasta sangrar.
Alquilar el alma en partes,
romper el cuerpo en sexo brutal,
dormirse sin abrigo y sola despertar.
Sin arrepentirse ni volver a llorar.
Las estrellas explotan por dentro,
pero no solamente en una oportunidad.
Lo que no mata deja una herida,
que nunca va a dejar de sangrar.
Puñalada dulce de celos y disfrutar.
Lamida con veneno,
placer de llorar y gozar.
No se olvida nunca,
sólo se aprende a intentar.
Me gusta compartir mis ideas y sentimientos con nadie. Por eso lo escribo acá.
lunes, 29 de mayo de 2017
jueves, 16 de febrero de 2017
Ritual.
Arrancar y desagarrar.
Incienso, agua, metal.
Cerveza, colchón, borrar.
Correr, quizás llorar.
Resignar un amor, no intentarlo más.
Se terminó, no se puede.
Cómo soñar y mirar atrás?
Voy a enterrarte profundo,
palada por palada.
Voy a enterrar tus labios en un ritual,
voy a sepultar al diablo en la tierra bien hondo.
Tan hondo que hasta el carnaval morirá.
Cada vez que resalten tus ojos negros
en la oscuridad de esta tierra dura
(cómo cuesta cavar!)
Les diré que no miren,
que ya no soy un alma pura.
Cada vez que el viento me traiga tu voz
le diré que pase de largo.
Que no me importa, no escucho.
Que estoy dando pasos anchos.
Cuando no quede nada más que mi corazón roto
habré entendido que cuando uno ama no alcanza,
siempre es poco.
Y en ese momento voy a putear y rabiar hasta el cielo.
Cómo se entierra un amor así?
Sin piedad, sin perdonar ningún recuerdo.
El tiempo habrá pasado,
Y amando sin poder estar habré quedado...
sábado, 11 de febrero de 2017
Puede ser, pero no.
La posibilidad, y no la imposibilidad lastima.
La duda también,
por eso la certeza alivia.
Cuando uno se va y cierra un puerta
no siempre encuentra otras.
Podría estar frente a una pared!
Es tan extraño querer a otra persona...
Después de tantos kilómetros llegó una calma singular,
mezcla de nostalgia, con dolor, con extrañar.
El verbo que canta en condicional
trae una bella copla..
y de nuevo la posibilidad.
La incertidumbre de que podría ser,
pero al mismo tiempo no.
En un segundo todo se vuelve a romper.
De tanto arreglar y recalentar,
volver, pisar, besar
a uno le queda el alma sin poder respirar.
Un hueco profundo,
lleno de agua donde nadar.
Hay que sumergirse hondo
para no tener que explotar.
Un cielo negro estrellado recuerda...
los viajes, las lluvias, los besos,
dormirse, el sexo, la montaña,
los excesos, la decepción,
la búsqueda, el deseo.
No hay mal que dure cien años,
pero al cuerpo le arde lo quemado.
La duda también,
por eso la certeza alivia.
Cuando uno se va y cierra un puerta
no siempre encuentra otras.
Podría estar frente a una pared!
Es tan extraño querer a otra persona...
Después de tantos kilómetros llegó una calma singular,
mezcla de nostalgia, con dolor, con extrañar.
El verbo que canta en condicional
trae una bella copla..
y de nuevo la posibilidad.
La incertidumbre de que podría ser,
pero al mismo tiempo no.
En un segundo todo se vuelve a romper.
De tanto arreglar y recalentar,
volver, pisar, besar
a uno le queda el alma sin poder respirar.
Un hueco profundo,
lleno de agua donde nadar.
Hay que sumergirse hondo
para no tener que explotar.
Un cielo negro estrellado recuerda...
los viajes, las lluvias, los besos,
dormirse, el sexo, la montaña,
los excesos, la decepción,
la búsqueda, el deseo.
No hay mal que dure cien años,
pero al cuerpo le arde lo quemado.
viernes, 9 de septiembre de 2016
La hoz.
Tendré una obsesión-compulsión...
Psicosomatizará mis frustraciones y expulsará la vida de mi cuerpo.
Allí donde yo vaya, allí donde esté irá conmigo.
Cuando ingrese a mis entrañas algo que alimente bajará una pesada espada sobre mi nuca, un aliento a muerte e ira que me sacudirá de miedo si no obedezco. Pondré la excusa que tenga poner, limpiaré mi cara como tenga que limpiarla y fingiré la alegría necesaria. Pero de no obedecer, las voces se harán mas fuertes y tenebrosas.
"Es una orden", dirá implacable mi verdugo invisible, mole impenetrable de traumas, pasado y represión. Y a partir de ese momento, mi sangre comenzará a hervir de imperativo, de desesperación y maniobrará toda mi estructura de células y tejidos para que, una vez más, extirpe un pedazo de mi alma y lo tire a un inodoro. Terminado el eruptivo impulso mi verdugo vuelve a la sombra, y todo lo que dijo será olvidado, las voces callarán. Hasta la próxima vez, no muy lejana.
Y en cuestión de meses habré dicho muchas mentiras, bajado algunos kilos y perdido momentos de felicidad.
Habré deshecho un camino viejo y tapado de hojas para revivir los más insalubres momentos, para torturar a mis tripas que de nada son culpables, pero así se sienten.
Son días de tristeza tan honda que cuesta creerlo. Cómo se puede tener todo y ser tan infeliz? Para qué tenerle tanto miedo al fracaso si nadie es perfecto, ni está cerca de serlo jamás? Qué sentido tiene sufrir por lo que no se puede alcanzar si justamente es imposible, ficticio?
Mi parte lógica siempre repudiará la destrucción , pero nunca habrá de mover un dedo. Sabe que de todas los mecanismos aprehensibles disponibles mi mente aprendió uno extraño que alegoriza imágenes, recuerdos y palabras. Uno que tergiversa emociones y opiniones en la peor opción. Y que siempre que tiene la posibilidad descarga su hoz de odio y furia sobre otros, más inocentes aún que mis apenadas tripas.
Detrás de toda esta tragicomedia está mi pobre yo, incapacitado para dividirse tanto, para complacer tanta exigencia. Pinta una sonrisa desteñida para pasar desapercibido, para que nadie sospeche semejante vergüenza. A quién se le ocurriría? Uno siempre está demasiado grande y crecido como para tener problemas, peor aún cuando son autogenerados. Sin embargo, todo lo que mi aplastado yo pueda esconder bajo la alfombra, lo hará. Cuando la basura haga estallar las ventanas de la casa no quedará nadie ni nada alrededor. Me habré perdido en otro país y en otro vicio destructivo.
Psicosomatizará mis frustraciones y expulsará la vida de mi cuerpo.
Allí donde yo vaya, allí donde esté irá conmigo.
Cuando ingrese a mis entrañas algo que alimente bajará una pesada espada sobre mi nuca, un aliento a muerte e ira que me sacudirá de miedo si no obedezco. Pondré la excusa que tenga poner, limpiaré mi cara como tenga que limpiarla y fingiré la alegría necesaria. Pero de no obedecer, las voces se harán mas fuertes y tenebrosas.
"Es una orden", dirá implacable mi verdugo invisible, mole impenetrable de traumas, pasado y represión. Y a partir de ese momento, mi sangre comenzará a hervir de imperativo, de desesperación y maniobrará toda mi estructura de células y tejidos para que, una vez más, extirpe un pedazo de mi alma y lo tire a un inodoro. Terminado el eruptivo impulso mi verdugo vuelve a la sombra, y todo lo que dijo será olvidado, las voces callarán. Hasta la próxima vez, no muy lejana.
Y en cuestión de meses habré dicho muchas mentiras, bajado algunos kilos y perdido momentos de felicidad.
Habré deshecho un camino viejo y tapado de hojas para revivir los más insalubres momentos, para torturar a mis tripas que de nada son culpables, pero así se sienten.
Son días de tristeza tan honda que cuesta creerlo. Cómo se puede tener todo y ser tan infeliz? Para qué tenerle tanto miedo al fracaso si nadie es perfecto, ni está cerca de serlo jamás? Qué sentido tiene sufrir por lo que no se puede alcanzar si justamente es imposible, ficticio?
Mi parte lógica siempre repudiará la destrucción , pero nunca habrá de mover un dedo. Sabe que de todas los mecanismos aprehensibles disponibles mi mente aprendió uno extraño que alegoriza imágenes, recuerdos y palabras. Uno que tergiversa emociones y opiniones en la peor opción. Y que siempre que tiene la posibilidad descarga su hoz de odio y furia sobre otros, más inocentes aún que mis apenadas tripas.
Detrás de toda esta tragicomedia está mi pobre yo, incapacitado para dividirse tanto, para complacer tanta exigencia. Pinta una sonrisa desteñida para pasar desapercibido, para que nadie sospeche semejante vergüenza. A quién se le ocurriría? Uno siempre está demasiado grande y crecido como para tener problemas, peor aún cuando son autogenerados. Sin embargo, todo lo que mi aplastado yo pueda esconder bajo la alfombra, lo hará. Cuando la basura haga estallar las ventanas de la casa no quedará nadie ni nada alrededor. Me habré perdido en otro país y en otro vicio destructivo.
lunes, 11 de julio de 2016
mi historia de amor
Mi historia real es así:
El año pasado me mudé a otra provincia lejana, dejé mi ciudad natal costera por una hermosas ciudad de montaña y nieve. Hace casi un año, ya. Por esas causalidades informáticas y relacionales lo conocí al segundo día de haber llegado. Completamente nueva y perdida en calles de adoquines salimos a cenar. A decir verdad: cuando lo conocí no me gustó. Ni su exterior, ni su personalidad. Cenamos en un bar casi vacío y hablamos por horas. Me dijo que nunca se había enamorado y que no creía que le fuera a pasar, que no le interesaba. Yo le dije, casi a modo de bruja, que eso no se puede evitar, que tarde o temprano le iba a llegar un gran amor. Me contó de sus viajes, de su amor por la marihuana, por sus amigos, fue divertido y canchero, y hasta discutimos. Tuvimos buena onda. Nos volvimos a encontrar un par de veces más, pero exceptuando la primera vez, siempre entre amigos (suyos). Una noche salimos a tomar una cerveza. Sus amigos nos abandonaron sutilmente, y caminamos hacia un boliche... todo se volvía un poco previsible. Una vez adentro bailábamos, nos divertimos, compré un trago, bailamos, giramos, bailamos, nos pegamos y me besó. Me dio un beso fuerte, seguro, sin timidez, tocándome la cara. Extrañamente, parecíamos pareja, sentados, abrazados, bailando, besándonos como si fuese mi novio de toda la vida. Nos ganamos unos tragos y al rato nos fuimos a su casa. Un poco ebria me senté en la punta de su cama y me empecé a desvestir... No entraba más sorpresa en su expresión, como si no lo esperara. Cerró la puerta y nos encerramos en la cama. Esa noche, la primera, hicimos el amor varias veces, como sería siempre. Una piel buena, divertida, intensa.
Después de eso, pasaron unos días y no me escribía. Volvía del supermercado rabiada, con la mochila llena de comida, atrapada en los pensamientos vengativos de mi mente, queriendo saber por qué había desaparecido... y en esa vorágine de odio mental me caí dentro de un pozo, con tanta mala suerte que me abrí el párpado. Entre sangre y lágrimas, en la parada del colectivo para ir al hospital le escribí. Un par de horas después nos encontramos en el hospital público. Esperamos cuatro horas para que me hicieran la sutura. Me invitó a dormir a su casa, y esa noche no hicimos el amor. Esa noche fue fundacional. Ya había instalado en mí la semilla de la duda, la semilla de la posibilidad...
Pasaron los días y los encuentros. La piel se volvía cada vez más increiblemente intensa. Me hacía reir, me encantaba besarlo, me parecía tierno, alocado, algo forro también. Una noche, se festejó el cumpleaños de un amigo suyo en su casa. Él, de acido. Yo, totalmente ebria. Estuve a punto de irme en un momento, porque no conocía a nadie, asi que empecé a hablar con un flaco. Se puso celoso, y se me acercó de forma definitiva. No supimos por qué, pero nos escapamos al garage, e hicimos el amor 3 veces. En la vorágine de las drogas y el alcohol nos encerramos con llave en su habitación.. y nos echamos diez polvos más. Sí, real.. 13 polvos en total. Rendidos, nos dormimos casi al mediodía. Cuando despertamos, almorzaba con su familia, y allí me presentó. "Una amiga de tal lado".
La sigo en otro momento...
El año pasado me mudé a otra provincia lejana, dejé mi ciudad natal costera por una hermosas ciudad de montaña y nieve. Hace casi un año, ya. Por esas causalidades informáticas y relacionales lo conocí al segundo día de haber llegado. Completamente nueva y perdida en calles de adoquines salimos a cenar. A decir verdad: cuando lo conocí no me gustó. Ni su exterior, ni su personalidad. Cenamos en un bar casi vacío y hablamos por horas. Me dijo que nunca se había enamorado y que no creía que le fuera a pasar, que no le interesaba. Yo le dije, casi a modo de bruja, que eso no se puede evitar, que tarde o temprano le iba a llegar un gran amor. Me contó de sus viajes, de su amor por la marihuana, por sus amigos, fue divertido y canchero, y hasta discutimos. Tuvimos buena onda. Nos volvimos a encontrar un par de veces más, pero exceptuando la primera vez, siempre entre amigos (suyos). Una noche salimos a tomar una cerveza. Sus amigos nos abandonaron sutilmente, y caminamos hacia un boliche... todo se volvía un poco previsible. Una vez adentro bailábamos, nos divertimos, compré un trago, bailamos, giramos, bailamos, nos pegamos y me besó. Me dio un beso fuerte, seguro, sin timidez, tocándome la cara. Extrañamente, parecíamos pareja, sentados, abrazados, bailando, besándonos como si fuese mi novio de toda la vida. Nos ganamos unos tragos y al rato nos fuimos a su casa. Un poco ebria me senté en la punta de su cama y me empecé a desvestir... No entraba más sorpresa en su expresión, como si no lo esperara. Cerró la puerta y nos encerramos en la cama. Esa noche, la primera, hicimos el amor varias veces, como sería siempre. Una piel buena, divertida, intensa.
Después de eso, pasaron unos días y no me escribía. Volvía del supermercado rabiada, con la mochila llena de comida, atrapada en los pensamientos vengativos de mi mente, queriendo saber por qué había desaparecido... y en esa vorágine de odio mental me caí dentro de un pozo, con tanta mala suerte que me abrí el párpado. Entre sangre y lágrimas, en la parada del colectivo para ir al hospital le escribí. Un par de horas después nos encontramos en el hospital público. Esperamos cuatro horas para que me hicieran la sutura. Me invitó a dormir a su casa, y esa noche no hicimos el amor. Esa noche fue fundacional. Ya había instalado en mí la semilla de la duda, la semilla de la posibilidad...
Pasaron los días y los encuentros. La piel se volvía cada vez más increiblemente intensa. Me hacía reir, me encantaba besarlo, me parecía tierno, alocado, algo forro también. Una noche, se festejó el cumpleaños de un amigo suyo en su casa. Él, de acido. Yo, totalmente ebria. Estuve a punto de irme en un momento, porque no conocía a nadie, asi que empecé a hablar con un flaco. Se puso celoso, y se me acercó de forma definitiva. No supimos por qué, pero nos escapamos al garage, e hicimos el amor 3 veces. En la vorágine de las drogas y el alcohol nos encerramos con llave en su habitación.. y nos echamos diez polvos más. Sí, real.. 13 polvos en total. Rendidos, nos dormimos casi al mediodía. Cuando despertamos, almorzaba con su familia, y allí me presentó. "Una amiga de tal lado".
La sigo en otro momento...
domingo, 3 de julio de 2016
En esta actividad extraña que llevo a cabo (escribir un blog que nadie lee) encuentro como un espacio provocativo de explosión: sí, nadie lo lee, pero podría hacerlo.
De todas formas, da igual. Me gusta expresarme en muchos sentidos y hace años que utilizo este medio. Hoy no quiero escribir pseudopoemas. Simplemente, que las ideas fluyan. Como los litros de vino y cerveza que fluyeron ayer por mi sangre y todavía me bombardean las neuronas...
Qué hace a la suerte de uno? Qué influye en la infinidad de posibilidades del universo para que pasen cosas malas, o pasen cosas buenas?Muchos dirán: los pensamientos que uno tenga. Claro, muy sencillo. Si tengo pensamientos de muerte, negativos, destructivos, amenazantes, probablemente mire a mi alrededor con esa configuración, y todo me resulte moribundo y negativo y sienta que me quieren destruir y amenazar.
Eso lo comprendo. Pero, ¿por qué cuando tengo pensamientos positivos todo sigue igual? Ya colgué los cartelitos con frases positivas, ya hice meditaciones, ya leí libros de todo tipo de autoayuda (y los ejercicios que te plantean), ya hice varios viajes, ya hice terapia y también actividad física. Me rodeé de gente buena, gente mala, me drogué y también me cuidé. Bailé y grité, hice el amor con cualquier imbécil y también hice el amor con amor. Uno ya no sabe más que hacer para sanar.
Ni siquiera me pregunto qué sirve: creo que el tiempo acomoda todo, o acomoda a nuestras neuronas para que no jodan más y se acostumbren. Esa es una posibilidad grande: uno se acostumbra al desamor, a que muchas cosas salgan mal, a la limitación. Y esa costumbre hace más fácil la convivencia con uno mismo de todos los días. Creo que se genera como una resistencia, como un bloque de hormigón de miles de problemas que se hacen una masa enorme que pesa y, cuando la vemos, duele. Pero mientras se mire para otro lado, no está.
Por qué mirar para otro lado no es válido? O siempre uno tiene que cambiar ?
De todas formas, da igual. Me gusta expresarme en muchos sentidos y hace años que utilizo este medio. Hoy no quiero escribir pseudopoemas. Simplemente, que las ideas fluyan. Como los litros de vino y cerveza que fluyeron ayer por mi sangre y todavía me bombardean las neuronas...
Qué hace a la suerte de uno? Qué influye en la infinidad de posibilidades del universo para que pasen cosas malas, o pasen cosas buenas?Muchos dirán: los pensamientos que uno tenga. Claro, muy sencillo. Si tengo pensamientos de muerte, negativos, destructivos, amenazantes, probablemente mire a mi alrededor con esa configuración, y todo me resulte moribundo y negativo y sienta que me quieren destruir y amenazar.
Eso lo comprendo. Pero, ¿por qué cuando tengo pensamientos positivos todo sigue igual? Ya colgué los cartelitos con frases positivas, ya hice meditaciones, ya leí libros de todo tipo de autoayuda (y los ejercicios que te plantean), ya hice varios viajes, ya hice terapia y también actividad física. Me rodeé de gente buena, gente mala, me drogué y también me cuidé. Bailé y grité, hice el amor con cualquier imbécil y también hice el amor con amor. Uno ya no sabe más que hacer para sanar.
Ni siquiera me pregunto qué sirve: creo que el tiempo acomoda todo, o acomoda a nuestras neuronas para que no jodan más y se acostumbren. Esa es una posibilidad grande: uno se acostumbra al desamor, a que muchas cosas salgan mal, a la limitación. Y esa costumbre hace más fácil la convivencia con uno mismo de todos los días. Creo que se genera como una resistencia, como un bloque de hormigón de miles de problemas que se hacen una masa enorme que pesa y, cuando la vemos, duele. Pero mientras se mire para otro lado, no está.
Por qué mirar para otro lado no es válido? O siempre uno tiene que cambiar ?
viernes, 1 de julio de 2016
No hay nada peor que darte cuenta de que te enganchaste con el tipo mas FORRO, PELOTUDO, CAGÓN Y EGOÍSTA del mundo.
Una sabe que vale mucho más que eso,
pero igual....
No se puede evitar.
Se pasa del amor, del recuerdo brilloso,
al odio, al resentimiento, al dolor.
Pero al otro le importa tres carajos porque es feliz, y uno no es feliz.
Ojalá se te borre esa mirada cínica de mierda que ocultas atrás de tu sonrisa.
Ojalá se te borra esa sonrisa de mierda,
careta, mentira.
Ojalá te vuelva por mil lo forro y cagón que fuiste conmigo.
Ojalá te quieras cortar bien las bolas...
Ah, cierto que te faltan....
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