No se si alguna vez alguien se detuvo a pensar..
¿Qué es lo que hace que las cosas sucedan?
Parece trivial.. pero estoy segura de que hay algo..
Algo inimaginable.. algo demasiado volátil e irreal.
Un dia soleado no es casualidad, un dia de lluvia tampoco.
Más allá de la frase vulgar que dice "las cosas pasan por algo",
ese "algo" es nuestra incógnita.
La x de la existencia humana.
Vivimos como en una novela pero sin lograr ser narradores omnipotentes.
Una persona llega a nuestra vida, quizá, sin que lo sepamos.
Y se va, también, en un hecho demasiado pequeño, imperceptible,
para nosotros también desconocido.
Un encuentro se pospone porque tardamos en atarnos los cordones,
perdemos dinero sin darnos cuenta,
el amor de nuestras vidas, aquel que nos acompaña siempre,
vida tras vida,
vida tras vida,
pasa por delante nuestro y es sólo un peatón.
Irrelevante, o no.
Pero no sabemos su papel futuro.
Hoy atravesamos una catástrofe,
que en realidad significaría el mejor favor que nos podemos hacer.
Una, veinte mil lágrimas que vertemos.
Pero son necesarias (hoy).
Para las personas que viven en un presente demasiado presente,
para aquellos que creen que vivir es permanecer y morir,
para quienes no desean tener ni la menor sospecha de los secretos,
para los seres que sobreviven de moda en moda,
nada de esto es real, comprensible.
El destino es como un aire respirable pero intocable que hace que existamos.
Sí, claro que somos protagonistas,
claro que lo escribimos.
Pero somos tan humanos que deseamos tergiversarlo.
Deseamos torcerlo para escuchar lo que deseamos escuchar.
La parte positiva de la maraña de este destino,
es que nuestra sabiduría interna nos da indicios sobre él.
Más que indicios, conversa con él;
donde nuestra parte conciente no llega,
cuando no logra zambullirse en un mar profundo e inmenso de significados,
cuando teme a esa profundidad,
la sabiduría con la que nacimos sabe qué hacer.
Descubre el mensaje codificado del destino.
Y ese es el momento en el que escuchamos o dejamos pasar.
En el que aplastamos nuestras voces internas.
Preferible mentirles, (en realidad son tan sabias que ninguna mentira corrompe su veracidad).
Entonces: preferible intentar mentirles y seguir en nuestra ceguera humana,
que escuchar nuestro canal interno hacia nuestra misión.
Porque cada ser humano posee un espíritu,
y cada espíritu tiene misiones,
y cada misión se desarrolla en la vida que transitamos.
Aún nuestra misión sea morir,
sea amar,
sea sufrir,
somos maestros de aquellos que deben aprender una lección.
O varias lecciones.
Y aprendemos,
en cada vida,
en cada cuerpo que habitamos,
en cada sensación está nuestro conocimiento.
Y nuestro conocimiento busca su complemento,
su enriquecimiento.
Y nacemos espíritus sabios,
ya sabemos amar,
ya sabemos hacer el bien,
sabemos escuchar.
En nuestra ignorancia e imperfección innata cometemos errores.
Decidimos no amar,
hacer el mal,
no escuchar,
decidimos lastimarnos.
Porque nuestra comprensión es poca,
porque no sabemos expresar lo que llevamos dentro.
Es una contradicción increible:
sabiduría interna, ignorancia e imperfección innatas.
¿Qué hace que las cosas funcionen?
Nuestras decisiones, sí.
Pero tampoco tanto.
Porque si las líneas de destino que debemos seguir están marcadas a fuego,
en nuestra piel y en nuestra existencia,
hagamos lo que hagamos estamos destinadas a ellas.
Van a transitarnos, vamos a transitarlas.
Es sorprendente, cómo un pequeño suceso,
una palabra corta,
un inocente llamado,
mueve piezas inmensas,
mueve hechos increibles.
Sin tener conciencia de ellos,
despreciando su valor y su peso,
hacemos y deshacemos.
Y en esos procesos todo se da perfectamente,
como tiene que ser.
Todo tiene que suceder como sucede.
Todo lo que duele debe doler,
todo lo que amo debe ser amado por mi.
Todo está bien, y debe ser así.
Puede darse a entender como una concepción muy funcional-estructuralista de vivir.
Pero tengo esa seguridad porque en cada desastre,
en cada desamor,
en cada abandono, desilusión, fracaso,
se esconde una lección,
un fragmento de aprendizaje,
una pieza más de nuestra misión.
Y por más que esa catástrofe significa un hueso roto,
un corazón destrozado,
un robo,
una muerte,
un dolor inmenso,
un sueño fracasado..
debe suceder.
Para que se abran más puertas,
para complejizar esta vida que muchas veces nos deja sin aliento,
nos deja perplejos,
nos hace sentir perdidos,
porque le hemos perdido su sentido.
Y no hay sentidos que perder,
solo puertas que abrir.
La raza humana es la raza de seres vivos más adaptables del mundo.
No parece, pero somos sobrevivientes,
de este mundo y de todos los que haya.
Y auunque tengamos los ojos cerrados,
aunque nos neguemos a un destino que nos pertenece,
vamos hacia él.
Podemos curvar el camino,
podemos acortar las consecuencias indeseadas,
podemos modificarlo uun poco,
podemos decir que sí, que no.
Pero sólo estaremos desentendieendo nuestra misión,
estaremos desacreditando nuestra sabiduría interna.
Estaremos quitándonos protagonismo.
El desarrollo de la existencia sigue siendo un misterio para todos.
Pero creo que en las curvas, en los deseos y anhelos hay una señal.
Hay una señal por todos lados.
Hay flechas que señalan senderos,
que muestran atajos,
que informan verdades.
La pregunta es:
¿estamos listos para escuchar todo eso?
¿Estás listo?
No hay comentarios:
Publicar un comentario