Basta.
Basta.
Basta.
Tengo unas ganas de terminar con todo esto.
Con todo lo que sea,
con todo lo que tenga ganas de ser.
Porque yo ya no quiero ser más aqui,
ya estoy cansada de tener que ver,
tener que escuchar,
compadecer, ayudar.
¿Y a mi quién me ayuda?
Siempre lo supe,
tengo una relación extraña con los sagitarianos..
Tienen esa forma de ser y de querer a veces tan irritante.
Esa forma de escuchar tan hermética,
esa tan poco sutil manera de llegar..
Buscan ayuda pero no la aceptan,
y cuando tenés ganar de gritar,
de desgarrarte de dolor no están,
NO ENTIENDEN.
NUNCA ENTIENDEN DE ESAS COSAS.
Dia tras dia me agoto,
es una lucha estúpida e incesante,
con quienes se lastiman porque no saben escuchar,
quienes no ven más allá de su propio dolor,
y vuelvo a compadecerme,
porque compadezco a quienes cargan con esa cruz de ser sagitario..
Yo siempre estoy ahi,
mi naturaleza no lo puede evitar.
Pero hay algo que está mal,
es un error:
ya no quiero cargar esa cruz.
Hasta ahora, siempre ayudé,
siempre estuve,
siempre escuché o por lo menos lo intenté.
Pospuse mi propia felicidad por otros,
y todo eso para que nunca lo vieran,
para que yo fuese otro ladrillo en la pared.
Cuando ese ladrillo decide romperse,
ahi se nota su ausencia.
¡Pobre de ella, cuánto la extrañamos!
¡Tenía razón! ¿por qué no quisimos escucharla?
Ahi es cuando las personas que creen entender y manejar el mundo,
sólo por actos estúpidos y banales,
se dan cuenta de su vulgaridad.
Y yo, que siempre fui vulgar para ellos,
me posiciono en otra nube, más alta.
Y los miro desde allí,
ya no los saludo.
Ya es demasiado el dolor dentro de mi...
Y con tanto esperar,
ya no espero a mi salvador,
ahora mi paraiso me lo hago yo,
asi poder evaporarme de este infierno,
el cual un dia me saca una sonrisa,
y otros dias me ahoga los sueños.
Sagitariano, no peques por necedad.
Lo que hoy está sin que lo cuides, mañana se va.
Y van a extrañar mi ausencia,
las paredes van a estar más desnudas sin mi,
y yo voy a volver a compadecerme,
porque soy asi.
Pero quisiera ver los ojos cuando me pidan perdón,
cuando sepan que tan loca no estaba yo.
Pero está bien,
si les gusta vivir en el error,
que vivan de lo mejor.
Yo vivo de lo mejor,
sabiendo que no lo estoy,
pero que pronto lo estaré.
Y en sus pecados,
es su vanagloriosa necedad,
en su petulante sordera,
y en su inexorable ceguera,
se van a quedar.
Y el tiempo, la razón me va a dar.
¿Cual es la prueba?
Su vida de dolientes,
de víctimas de la mala suerte.
Porque, para el que cree ser el maestro ahi tiene su falla más grande...
Siempre hay algo por aprender.
Yo no enseño,
no digo una verdad,
porque no la hay,
(principio de nulidad).
Pero hay un más allá
que me dice ese no es tu acá.
Tu acá? Vaya a saber uno donde está.
Pero está creciendo.
Y cuando me quieran ver,
no se qué será de mi.
Pero quiero verlos crecer,
quiero verlos saber y entender,
que la humildad es un precio que se tiene que pagar,
un don con el cual la tierra comprar.
Y ahi tienen,
escarbando un minuto de vida entre las vulgaridades,
entre amar algo que no tiene sentido
para sentir apego por algo.
Dejan pasar sus dias, estos sagitarianos.
No son buenos economicistas:
pierden un minuto tras otro.
Y en esa pérdida hay algo más que valor material...
se va sus sostén,
su otra manera de ver.
Pensamientos cerrados encarcelan físicamente al cuerpo.
Dia tras dia le dice la mente:
cerrate,
cubrite,
los demás te atacan,
nadie debe saberte,
la tuya es una vida de padecimientos,
nací para ser libre (pero no quiero serlo)..
Y minutos perdidos devienen horas,
y las horas, dias,
y los dias devienen meses,
y los meses, años.
Y cuando se quieran acordar,
¿quién podría sus huesos desdoblar?
Deseo para estas personas su iluminación,
sobre todo para que no me lastimen más.
O por lo menos,
contra los sagitarianos un escudo protector.
Que puedan buscar su felicidad sin quebrar a los demás,
que puedan escuchar sin gritar su voluntad,
que puedan caminar sin fingir libertad.
Tengo pruebas para aquellos que duden,
y desafíen mi argumento.
Para los sagitarianos un dia perdido,
para mi, un dia menos en este infierno.
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