miércoles, 30 de marzo de 2011

Una duda.
Muchas.

Vendrías conmigo?
Debo quedarme aqui?
O debo seguir?

Sigo guardándome para ti?
O me rifo en una buena trompada de macho forro?

Dicen que el que abandona no tiene premio,
y yo no tengo nada.
No me molesta perder.
Estoy de paso en este lugar.

Borra el rastro tu dolor y ya no te arrepentís.
Mentira.
Y que hay si me arrepiento?

Lo poco que hacemos en esta vida es esperar,
y en esa espera me encarcelo,
me libero.

No serías capaz de salvarme.
No podés darme una luz de este agujero.
Pareciera un misterio de desencuentro todo esto.

Es extraño caminar sola.
Pero soy tan fuerte que ni te imaginas

A veces me duermo abrazada a un regalo
porque no tengo otro calor.

Sí, dije que soy fuerte.
Aunque ya no quiera estar aqui.
Aunque sepa que no puede ser contigo.
Aunque quieran aturdirme con palabras vacías.
Aunque me besen con desprecio.
Aunque quieren sin disimulo despedazarme simbólicamente.
Aunque yo no importe.

No saben las cosas que puedo hacer,
no saben lo que pienso,
lo entienden lo que digo,
y sólo soy lo que quieren ver,
porque no merecen verme en profundidad.
Ni superficial.

No espero un hombre que me haga feliz,
sólo quiero odiar vivir de los recuerdos,
que hacen mal.
Porque, sin estar, sin existir más,
no quiero que sobrevivan.

O que circulen por ahi.
Pero sin molestar.
Ya no quiero amar.
Ya no quiero extrañar.
Ya no quiero buscar, no quiero interpretar nulidades.
Tampoco quiero conocer,
no quiero apostar,
ni estar para estar.

Me basta con mirar un rato el mar,
y dejar el mal ahogarse en esa profundidad hermosa.
Y que nadie me entienda,
saber que nadie me busca,
saber que nadie me espera.
Y ya está.
No está tan mal hundirse en esa soledad.
Porque no me ahogo.

Sólo descanso.
Hasta que un dia llegue alguien,
decidido por saber quién soy,
decida preguntarse si hay algo más allá de mis ojos.
Hasta que me pregunte:
¿sos quién?
¿quién sos?
Y quizá le revele mi nombre.

Porque si ya perdí,
si se que no va a volver,
si se que no sirve esperar,
si se que mi integridad tengo que proteger,
voy a dar todo.
voy.. a darme todo.

martes, 29 de marzo de 2011

Sagitario

Basta.
Basta.
Basta.

Tengo unas ganas de terminar con todo esto.
Con todo lo que sea,
con todo lo que tenga ganas de ser.
Porque yo ya no quiero ser más aqui,
ya estoy cansada de tener que ver,
tener que escuchar,
compadecer, ayudar.

¿Y a mi quién me ayuda?
Siempre lo supe, 
tengo una relación extraña con los sagitarianos..
Tienen esa forma de ser y de querer a veces tan irritante.
Esa forma de escuchar tan hermética,
esa tan poco sutil manera de llegar..

Buscan ayuda pero no la aceptan,
y cuando tenés ganar de gritar,
de desgarrarte de dolor no están,
NO ENTIENDEN.
NUNCA ENTIENDEN DE ESAS COSAS.

Dia tras dia me agoto,
es una lucha estúpida e incesante,
con quienes se lastiman porque no saben escuchar,
quienes no ven más allá de su propio dolor,
y vuelvo a compadecerme,
porque compadezco a quienes cargan con esa cruz de ser sagitario..
Yo siempre estoy ahi,
mi naturaleza no lo puede evitar.
Pero hay algo que está mal,
es un error:
ya no quiero cargar esa cruz.

Hasta ahora, siempre ayudé,
siempre estuve,
siempre escuché o por lo menos lo intenté.
Pospuse mi propia felicidad por otros,
y todo eso para que nunca lo vieran,
para que yo fuese otro ladrillo en la pared.

Cuando ese ladrillo decide romperse,
ahi se nota su ausencia.
¡Pobre de ella, cuánto la extrañamos!
¡Tenía razón! ¿por qué no quisimos escucharla?

Ahi es cuando las personas que creen entender y manejar el mundo,
sólo por actos estúpidos y banales,
se dan cuenta de su vulgaridad.
Y yo, que siempre fui vulgar para ellos,
me posiciono en otra nube, más alta.

Y los miro desde allí,
ya no los saludo.
Ya es demasiado el dolor dentro de mi...

Y con tanto esperar,
ya no espero a mi salvador,
ahora mi paraiso me lo hago yo,
asi poder evaporarme de este infierno,
el cual un dia me saca una sonrisa,
y otros dias me ahoga los sueños.

Sagitariano, no peques por necedad.
Lo que hoy está sin que lo cuides, mañana se va.
Y van a extrañar mi ausencia,
las paredes van a estar más desnudas sin mi,
y yo voy a volver a compadecerme,
porque soy asi.

Pero quisiera ver los ojos cuando me pidan perdón,
cuando sepan que tan loca no estaba yo.
Pero está bien, 
si les gusta vivir en el error,
que vivan de lo mejor.

Yo vivo de lo mejor, 
sabiendo que no lo estoy,
pero que pronto lo estaré.

Y en sus pecados, 
es su vanagloriosa necedad,
en su petulante sordera, 
y en su inexorable ceguera,
se van a quedar.
Y el tiempo, la razón me va a dar.

¿Cual es la prueba?
Su vida de dolientes,
de víctimas de la mala suerte.
Porque, para el que cree ser el maestro ahi tiene su falla más grande...
Siempre hay algo por aprender.

Yo no enseño,
no digo una verdad,
porque no la hay, 
(principio de nulidad).
Pero hay un más allá
que me dice ese no es tu acá.
Tu acá? Vaya a saber uno donde está.
Pero está creciendo.

Y cuando me quieran ver,
no se qué será de mi.
Pero quiero verlos crecer,
quiero verlos saber y entender,
que la humildad es un precio que se tiene que pagar,
un don con el cual la tierra comprar.

Y ahi tienen,
escarbando un minuto de vida entre las vulgaridades,
entre amar algo que no tiene sentido
para sentir apego por algo.

Dejan pasar sus dias, estos sagitarianos.
No son buenos economicistas:
pierden un minuto tras otro.
Y en esa pérdida hay algo más que valor material...
se va sus sostén,
su otra manera de ver.

Pensamientos cerrados encarcelan físicamente al cuerpo.
Dia tras dia le dice la mente: 
cerrate,
cubrite,
los demás te atacan,
nadie debe saberte,
la tuya es una vida de padecimientos,
nací para ser libre (pero no quiero serlo)..
Y minutos perdidos devienen horas,
y las horas, dias,
y los dias devienen meses,
y los meses, años.
Y cuando se quieran acordar,
¿quién podría sus huesos desdoblar?

Deseo para estas personas su iluminación,
sobre todo para que no me lastimen más.
 O por lo menos, 
contra los sagitarianos un escudo protector.

Que puedan buscar su felicidad sin quebrar a los demás,
que puedan escuchar sin gritar su voluntad,
que puedan caminar sin fingir libertad.

Tengo pruebas para aquellos que duden,
y desafíen mi argumento.
Para los sagitarianos un dia perdido,
para mi, un dia menos en este infierno.








martes, 22 de marzo de 2011

No te había prestado atención.
Hoy estás de vuelta.
Y es lindo saber de ti.

Por lo menos, ya no me siento confundida como antes.
No tanto.
Y me gusta saber de ti.
Es lindo saber de ti.

En definitiva siempre quisiste cuidarme,
te hubieses quedado a dormir en mi jardín.
Alimentándote de mi polen,
de la frescura de mi tierra,
del calor de mis capullos.

Quizá no sea lo correcto reubicarte en mi camino,
quizá es demasiado pronto,
o demasiado tarde.

Pero intuyo que todo está bien,
que se ralentice nuestro encuentro,
que se demoren todas las palabras.

Tenemos en común tanto, 
y es linda tu risa.
Hay algo en ti que me da miedo,
que me atemoriza.

Pero brindo por tu sinceridad,
y tu nobleza.
No perteneces a la misma raza de machistas.
Te gusta el progreso,
y hacia eso vas.

A veces me sacas de todo esto,
de la vorágine que me aturde,
me das paz.

No se qué será de ti en mi vida,
¿t quedas?
¿te vas?
¿vuelves a volver?

Por el momento no quiero preguntarme,
no quiero preguntarte,
qué creo,
que crees.

Puede que esté bien que llegues,
y te quedes,
y llenes ese hueco de tristeza,
de abandono,
que un dia un sin-mente me cavó.

Abro mi puerta demasiado despacio,
para que no entres apresurado.
Yo no sorteo mi halo.

Quieres que te diga,
que te hable,
que me exprese.
Pero yo sólo quiero atardeceres.
Un suave beso,
y un abrazo por meses.


domingo, 20 de marzo de 2011

Destinos

No se si alguna vez alguien se detuvo a pensar..
¿Qué es lo que hace que las cosas sucedan?
Parece trivial.. pero estoy segura de que hay algo..
Algo inimaginable.. algo demasiado volátil e irreal.
Un dia soleado no es casualidad, un dia de lluvia tampoco.

Más allá de la frase vulgar que dice "las cosas pasan por algo",
ese "algo" es nuestra incógnita.
La x de la existencia humana.
Vivimos como en una novela pero sin lograr ser narradores omnipotentes.

Una persona llega a nuestra vida, quizá, sin que lo sepamos.
Y se va, también, en un hecho demasiado pequeño, imperceptible, 
para nosotros también desconocido.

Un encuentro se pospone porque tardamos en atarnos los cordones,
perdemos dinero sin darnos cuenta,
el amor de nuestras vidas, aquel que nos acompaña siempre,
vida tras vida,
pasa por delante nuestro y es sólo un peatón.
Irrelevante, o no.
Pero no sabemos su papel futuro.

Hoy atravesamos una catástrofe,
que en realidad significaría el mejor favor que nos podemos hacer.
Una, veinte mil lágrimas que vertemos.
Pero son necesarias (hoy).

Para las personas que viven en un presente demasiado presente,
para aquellos que creen que vivir es permanecer y morir,
para quienes no desean tener ni la menor sospecha de los secretos,
para los seres que sobreviven de moda en moda,
nada de esto es real, comprensible.

El destino es como un aire respirable pero intocable que hace que existamos.
Sí, claro que somos protagonistas, 
claro que lo escribimos.
Pero somos tan humanos que deseamos tergiversarlo.
Deseamos torcerlo para escuchar lo que deseamos escuchar.

La parte positiva de la maraña de este destino,
es que nuestra sabiduría interna nos da indicios sobre él.
Más que indicios, conversa con él;
donde nuestra parte conciente no llega,
cuando no logra zambullirse en un mar profundo e inmenso de significados,
cuando teme a esa profundidad,
la sabiduría con la que nacimos sabe qué hacer.
Descubre el mensaje codificado del destino.
Y ese es el momento en el que escuchamos o dejamos pasar.
En el que aplastamos nuestras voces internas.

Preferible mentirles, (en realidad son tan sabias que ninguna mentira corrompe su veracidad).
Entonces: preferible intentar mentirles y seguir en nuestra ceguera humana,
que escuchar nuestro canal interno hacia nuestra misión.

Porque cada ser humano posee un espíritu,
y cada espíritu tiene misiones,
y cada misión se desarrolla en la vida que transitamos.
Aún nuestra misión sea morir, 
sea amar,
sea sufrir,
somos maestros de aquellos que deben aprender una lección.
O varias lecciones.

Y aprendemos,
en cada vida,
en cada cuerpo que habitamos,
en cada sensación está nuestro conocimiento.
Y nuestro conocimiento busca su complemento,
su enriquecimiento.

Y nacemos espíritus sabios,
ya sabemos amar,
ya sabemos hacer el bien, 
sabemos escuchar.

En nuestra ignorancia e imperfección innata cometemos errores.
Decidimos no amar, 
hacer el mal,
no escuchar,
decidimos lastimarnos.
Porque nuestra comprensión es poca,
porque no sabemos expresar lo que llevamos dentro.

Es una contradicción increible:
sabiduría interna, ignorancia e imperfección innatas.
¿Qué hace que las cosas funcionen?
Nuestras decisiones, sí.
Pero tampoco tanto.
Porque si las líneas de destino que debemos seguir están marcadas a fuego,
en nuestra piel y en nuestra existencia,
hagamos lo que hagamos estamos destinadas a ellas.
Van a transitarnos, vamos a transitarlas.

Es sorprendente, cómo un pequeño suceso,
una palabra corta,
un inocente llamado,
mueve piezas inmensas,
mueve hechos increibles.
Sin tener conciencia de ellos,
despreciando su valor y su peso,
hacemos y deshacemos.

Y en esos procesos todo se da perfectamente, 
como tiene que ser.
Todo tiene que suceder como sucede.
Todo lo que duele debe doler,
todo lo que amo debe ser amado por mi.

Todo está bien, y debe ser así.
Puede darse a entender como una concepción muy funcional-estructuralista de vivir.
Pero tengo esa seguridad porque en cada desastre,
en cada desamor,
en cada abandono, desilusión, fracaso, 
se esconde una lección,
un fragmento de aprendizaje,
una pieza más de nuestra misión.

Y por más que esa catástrofe significa un hueso roto,
un corazón destrozado,
un robo,
una muerte,
un dolor inmenso,
un sueño fracasado..
debe suceder.
Para que se abran más puertas,
para complejizar esta vida que muchas veces nos deja sin aliento,
nos deja perplejos,
nos hace sentir perdidos,
porque le hemos perdido su sentido.

Y no hay sentidos que perder,
solo puertas que abrir.

La raza humana es la raza de seres vivos más adaptables del mundo.
No parece, pero somos sobrevivientes,
de este mundo y de todos los que haya.

Y auunque tengamos los ojos cerrados,
aunque nos neguemos a un destino que nos pertenece,
vamos hacia él.

Podemos curvar el camino,
podemos acortar las consecuencias indeseadas,
podemos modificarlo uun poco,
podemos decir que sí, que no.

Pero sólo estaremos desentendieendo nuestra misión,
estaremos desacreditando nuestra sabiduría interna.
Estaremos quitándonos protagonismo.

El desarrollo de la existencia sigue siendo un misterio para todos.
Pero creo que en las curvas, en los deseos y anhelos hay una señal.

Hay una señal por todos lados.
Hay flechas que señalan senderos,
que muestran atajos,
que informan verdades.

La pregunta es:
¿estamos listos para escuchar todo eso?
¿Estás listo?


sábado, 19 de marzo de 2011

Ya no tengo sentido
Y no tengo poder
Me muevo, me muevo
A tu alrededor
Lo que me queda
Es todo este temblor
El micro me lleva y no se dónde estoy
Puede ser Uruguay, puede ser Chivilcoy..


Estas ganas locas de viajar..
de verte, de saberte, de conocerte, de reconocerte.

Bajo el sol todo es de dia..
Para qué quedarse en las sombras ?

martes, 15 de marzo de 2011


Aparecer.
No.
Creer.
No.

"Es real".
No..
Son como recortes de diarios mis sueños.
"No entendés."
Está claro que el tiempo pasa.

No creamos que aparecemos.
ESTAMOS.
Una certeza incierta me lo dice.

¿A quién?
Me, him.
¿Qué cosa?
Dos gotas de agua inseparables.
Un destino que no parece aparecer más.

Un malentendido.
MUCHOS MALENTENDIDOS.
Una negación, muchas negaciones.
Negociaciones.

Una venta de esclavitud.
El que le vende su alma al diablo.
El que miente para no sufrir.
El que finge para no sentir.
El que escapa para no encontrar.
El que calla para no escuchar.

Una puta casualidad, muy puta..
Parece una cosa y es otra.
Tiene una serenidad inquietante que parece angelical,
en realidad es parte de su insulsez.
Color nada, gusto nada, olor a nada.
Parece de otro mundo.. pero es de este, y mas mundana de lo que crees.

Yo, la flor, y la puta que lo parió.
Máscara tras máscara.
Adiós.
Es hermoso estar desnuda.
Sola, muy sola.
Casi intocable.

Playa.
Brisa tibia.
Brazos abiertos, de par en par.
Esperando tu abrazo.
Boca entreabierta.
Para recibir tu beso.

Persona, caballero de mis noches.
Fantasma de mis días.
Se que vendrás por mi.
Hoy, no es mi dia.
Hoy, no es nuestro dia.
Pero mañana lo será.

Te han embrujado.
Pero eso se irá.
Porque es irreal.

Y volverás a mi reinado, 
porque sabes que es tu hogar.
Porque te gusta ver las cosas que hay detrás.
Detrás de todo,
y esa es la verdad.

Luego de los viajes, 
de las experiencias,
de terceros, cuartos, quintos,
habrá que volver al hogar,
que no existe.
Pero es real.

Real.
Hogar real.
Frente a frente.
Mis ojos, los tuyos.
Sin palabras.
Será el momento.
En que me cuentes tu secreto y yo el mio.
O mejor no.

Es hermosa esta playa.
Este sol.
Esta brisa tibia y juguetona.
Este abrazo.
Este beso.

Es hermoso creer,
es hermoso perdonar.
Es hermoso crear.

Y mientras tanto el resto del otro lado.
Lejos.
Fuera de mi mundo.

Es hermoso tener la certeza.
De lo que sucederá.
¿Y si no es asi?
Será como mi ángel lo quiera.

Será como diga mi destino.
Nada es casual.
Ni esto.
Ni lo que vendrá.
Ni lo que siento.
Ni lo que dices.

¿Nadie te dijo que ella no respira?
Sólo quiere vivir de tu respiración.
Quitarte hasta las ganas de vivir.

Huracanes.
Borran todo.
Destruyen todo.
Y borrarán todos nuestros escombros.

Playa.
Arenas blancas.
Un mundo de arena.
Mar y cielo abierto.
Sonrisa.
Abrazo.
Beso.